
Martina es un nombre de procedencia latina, que deriva de la forma masculina Martín, cuyo origen se encuentra en el término mars o martis, que significa “consagrado o relativo al dios Marte”. En la mitología romana, Marte era el equivalente al griego Ares, el dios de la guerra
Contrariamente a lo que muchos piensan, Martina no es una variante de Marta, cuya etimología proviene del arameo.
Martina es, ante todo, una mujer tranquila y despreocupada, que huye de todo lo que pueda parecerle estresante. Su extremada paciencia hace que resulte querida por unos y odiada por otros, para quienes resulta exasperante. Su filosofía de vida consiste en disfrutar de las cosas cotidianas, sabiendo que todo tiene su momento y que apresurarse no sirve de nada.
En el plano laboral, suele ser muy responsable y puntual, pero también muy lenta, por lo que no encaja en aquellos empleos en los que el ritmo de trabajo es excesivamente rápido. Por ello, las mujeres con este nombre suelen inclinarse por las profesiones relacionadas con el mundo del arte, como la pintura, la música y la literatura, en las que, además, pueden expresar toda su creatividad.
Martina es, también, una mujer con una gran determinación, que lucha con todas sus fuerzas para conseguir lo que se propone. Esto no significa que aspire a quedar por encima de los demás; por el contrario, al igual que busca su progreso personal, se alegra de los triunfos de los demás, siempre y cuando pongan todo su empeño en lograrlos, ya que odia las injusticias.
En el amor, es cariñosa, amable y algo pasiva. Suele ser fiel a su pareja, con la que le gusta compartir sus sentimientos y sueños. De hecho, Martina busca un compañero similar a ella, que tenga objetivos claros en la vida y que luche por ellos. Aunque al principio de la relación se puede mostrar fría, cuando se enamora, se entrega por completo, incluso llegando a perdonar grandes traiciones, como una infidelidad, con tal de no quedarse sola. Como madre, Martina es muy protectora, aunque, a la vez, da libertad a sus hijos para que persigan sus objetivos.
Amante de la naturaleza, la mujer que lleva el nombre de Martina valora mucho la amistad y la lealtad. En este sentido, prefiere que sus amigos le hagan daño con una verdad a que la traicionen con mentiras.
El nombre de Martina tiene un origen latino. Aunque algunos dudan de su existencia, parece ser que Santa Martina fue una noble romana, arrestada en el siglo III por profesar públicamente su fe y regalar sus bienes a los pobres, y, posteriormente, martirizada bajo el gobierno del emperador Alejandro Severo.
La difusión de Martina se debe, sin embargo, al culto a varios santos y mártires, como San Martín de Tours, evangelizador de la Galia, y San Martín I, papa y mártir del siglo VII.